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Adam Silver pasó de pedir la legalización a reclamar más control sobre las props
En 2014, Adam Silver publicó un artículo de opinión en The New York Times que rompió décadas de silencio institucional. Mientras todas las grandes ligas deportivas estadounidenses se oponían públicamente a las apuestas, Silver escribió que las apuestas deportivas deberían sacarse del mercado subterráneo y llevarse a la luz donde puedan ser monitorizadas y reguladas adecuadamente. Fue un giro que nadie esperaba del comisionado de una liga que, como las demás, había tratado las apuestas como una amenaza existencial. Doce años después, la NBA genera $167 millones anuales en partnerships con casas de apuestas, y Silver ha pasado de pedir la legalización a pedir más control.
La evolución no ha sido lineal. Entre 2014 y 2018, Silver abogó por un marco regulado. En 2018, la caída de PASPA le dio la razón. Entre 2018 y 2023, la NBA abrazó las apuestas con partnerships millonarios y datos en tiempo real compartidos con operadores. Pero a partir de 2024, con los escándalos de integridad y la presión política, el tono cambió: ahora Silver habla de restricciones, de control y de legislación federal. Entender esta evolución es esencial para cualquier apostador de NBA porque las decisiones de la liga afectan directamente a los mercados disponibles.
2014-2026: la evolución de la postura de la NBA
El artículo de Silver en 2014 fue más que una opinión personal — fue una señal estratégica de que la NBA estaba dispuesta a liderar un cambio que las demás ligas rechazaban. La lógica era económica y pragmática: las apuestas ilegales movían miles de millones de dólares sin supervisión, y Silver argumentó que la regulación permitiría proteger la integridad del deporte mejor que la prohibición.
Tras la caída de PASPA en 2018, la NBA firmó acuerdos con operadores como «official betting partner», integró datos de apuestas en sus retransmisiones y abrió la puerta a que los equipos tuvieran patrocinadores de casas de apuestas en sus camisetas. Con la estructura de apuestas reguladas, la NBA argumentó que podía monitorizar las apuestas de formas inimaginables años atrás: rastreando comportamientos anómalos en volumen de apuestas, cuentas nuevas que apuestan cantidades inusuales, y la geolocalización precisa de cada apuesta.
La luna de miel duró hasta que los escándalos de Porter y Rozier demostraron que la monitorización no era infalible. La NBA, que había abrazado las apuestas como fuente de revenue y engagement, se encontró defendiendo la integridad de su producto ante el Senado, los medios y sus propios jugadores. El 46% de 150 jugadores encuestados por The Athletic en abril de 2025 consideraba que las partnerships con casas de apuestas eran negativas para la liga — una cifra que refleja la incomodidad dentro del propio vestidor. Las apuestas son legales en 38 estados de EE.UU. más Washington DC, y más de la mitad de los adultos estadounidenses tiene acceso a apuestas reguladas, lo que amplifica la escala del dilema que enfrenta la NBA.
El memorando de 2025: advertencias internas a los 30 equipos
Tras la operación federal de octubre de 2025, la NBA distribuyó un memorando interno a sus 30 franquicias con un tono inequívoco: con las apuestas deportivas ocupando una parte tan significativa del panorama actual, es imperativo que jugadores, entrenadores y todo el personal sean plenamente conscientes de los riesgos que el juego puede imponer sobre sus carreras. El memorando no fue una guía informativa — fue una advertencia.
Las implicaciones del memorando son prácticas. Se reforzaron los protocolos de educación obligatoria para rookies y jugadores de primer año, se ampliaron las auditorías de comunicaciones electrónicas del personal de los equipos, y se establecieron canales de denuncia anónima para reportar actividades sospechosas. Silver también pidió a los operadores que retiren apuestas sobre estadísticas individuales que considera fácilmente manipulables, señalando que es demasiado fácil manipular algo aparentemente pequeño como un par de rebotes que un jugador obtiene o deja de obtener.
Para los apostadores, el memorando de 2025 señala una dirección clara: la NBA va a presionar para reducir el universo de props disponibles. Si tu estrategia de apuestas depende en gran medida de props individuales — especialmente en categorías como rebotes, asistencias o robos donde los números absolutos son bajos y la manipulación es teóricamente más sencilla — deberías estar preparado para que esos mercados se restrinjan o desaparezcan en los próximos años.
La NBA pide legislación federal frente a la regulación estatal
Adam Silver ha expresado su frustración con el modelo de regulación estado por estado en Estados Unidos. Ha deseado abiertamente que hubiera legislación federal en lugar de regulación estado por estado, y ha pedido a sus partners que retiren ciertas props. En otra intervención, reconoció sentir que opera con una mano atada a la espalda por la estructura regulatoria actual. Esa frustración está fundamentada: con 38 estados regulando las apuestas de forma independiente, las normas varían enormemente en cuanto a tipos de apuestas permitidos, requisitos de integridad y protección al consumidor.
La petición de legislación federal tiene implicaciones enormes para el mercado de apuestas. Una ley federal podría estandarizar qué tipos de apuestas están permitidos, establecer requisitos de integridad uniformes para todos los operadores, y crear un organismo de supervisión nacional. Para el apostador, esto podría significar un mercado más uniforme pero potencialmente más restrictivo — con menos variedad de props y más controles sobre el volumen y la frecuencia de las apuestas.
La NBA también ha presionado por lo que llama «integrity fees» — un porcentaje de los ingresos de las apuestas que la liga recibiría como compensación por los costes de monitorización. Los operadores se han resistido, argumentando que ya pagan licencias estatales y que un fee adicional reduciría las cuotas disponibles para los apostadores. El debate sigue abierto en 2026, y su resolución afectará al coste final de apostar en la NBA.
La posición de la NBA ha recorrido un arco de 180 grados en poco más de una década: de tabú a oportunidad, de oportunidad a preocupación, de preocupación a regulación activa. Para el apostador informado, cada giro representa un cambio en las reglas que debe incorporar a su estrategia. Lo que apuestas hoy puede no estar disponible mañana. Estar al día no es opcional — es parte del oficio. Para ver cómo estos cambios conectan con los escándalos que los motivaron, la guía sobre escándalos de apuestas en la NBA ofrece los casos concretos.
¿Qué piensa Adam Silver sobre las apuestas deportivas?
Adam Silver fue el primer comisionado de una gran liga estadounidense en pedir la legalización de las apuestas deportivas en 2014. Desde entonces, ha evolucionado hacia una postura de regulación activa: apoya las apuestas legales pero pide restricciones en props individuales, legislación federal y mayor control sobre los mercados que considera vulnerables a la manipulación.
¿Ha pedido la NBA eliminar las apuestas a props individuales?
No ha pedido eliminarlas completamente, pero sí restringirlas. La NBA ha solicitado a operadores que retiren ciertas props de estadísticas individuales que considera fácilmente manipulables, especialmente aquellas con números absolutos bajos como rebotes o asistencias. La liga busca un equilibrio entre variedad de mercados e integridad del deporte.